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Prinsjesdag: la lectura del Discurso de la Corona

En el día llamado Prinsjesdag, la reina Beatrix pronuncia el Discurso de la Corona en la Sala de Armas (Ridderzaal) de La Haya en una reunión plenaria de los La Carroza de Oromiembros del Congreso y del Senado.

En este Discurso de la Corona se tratan los temas de política más importantes del programa gubernamental del próximo año parlamentario. El Discurso de la Corona está prescrito constitucionalmente. El artículo 65 de la Constitución reza así: “Todos los años, el tercer martes de septiembre a una hora establecida anteriormente por ley, la Reina u otra persona en su nombre, dará a conocer en una reunión plenaria del Parlamento la política del gobierno para el siguiente año parlamentario. No existe ningún orden fijo establecido para el contenido del Discurso de la Corona. En el pasado se han producido grandes diferencias en cuanto a longitud y contenido.

Hasta el año 1983, en este Prinsjesdag se inauguraba el año parlamentario. Al modificarse la Constitución ese año, la duración del mandato del Parlamento pasó a ser de cuatro años en lugar de uno, como había sido anteriormente. Por esta razón, en el día del Prinsjesdag ya no tiene lugar la inauguración oficial de año parlamentario.

Antecedentes

De origen, el Prinsjesdag era el nombre que se le daba al cumpleaños del estatúder Príncipe Guillermo V (8 de marzo). En aquella época, ésta era una de las fiestas populares más renombradas en los Países Bajos. En la época patriótica de finales del siglo XVIII, con motivo del Prinsjesdag se hacían manifestaciones en favor de la Casa de Orange. Probablemente, esto hizo que en el siglo XIX a la inauguración del año parlamentario se le diera también la denominación de Prinsjesdag.

El tercer martes de septiembre

Desde antaño, la Constitución neerlandesa establece el día en que se va a celebrar el Prinsjesdag. En la primera mitad del siglo XIX, la inauguración de las sesiones parlamentarias tenía lugar el primer lunes de noviembre y más tarde el tercer lunes de octubre. Cuando en 1848 se introdujo el presupuesto anual, el Congreso quiso disponer de más tiempo para estudiar el presupuesto y por este motivo se amplió el ejercicio parlamentario adelantando un mes la fecha de inauguración, que paso a ser en septiembre. Sin embargo, el lunes no era un buen día, ya que para algunos miembros del Parlamento que vivían lejos de La Haya les resultaba difícil llegar a tiempo el lunes. A fin de evitar que tuvieran que salir el domingo, en la modificación de la Constitución de 1887 se sustituyó el lunes por el martes. Aunque desde 1983, el Prinsjesdag ha dejado de ser el día de la inauguración oficial del año parlamentario, la Constitución sigue estipulando que el tercer martes de septiembre es la fecha en que se pronuncia el Discurso de la Corona.

La Sala de Armas

El Discurso de la Corona se pronuncia en la Sala de Armas (Ridderzaal) en la sede del Gobierno y Parlamento neerlandeses, llamada Binnenhof y sita en La Haya. La sala fue construida en 1280 por encargo del Conde Floris V de Holanda para que desempeñara sus tareas gubernamentales. El Discurso de la Corona no siempre se ha pronunciado aquí. Entre 1815 y 1904 el discurso se pronunciaba en la sala de reuniones del Congreso. El trono de estilo gótico ocupó su lugar en la Sala de Armas después de ser profundamente restaurado a comienzos del siglo XX. En el caballete de la Sala de Armas están enarboladas las banderas de todas las provincias holandesas.

Hacia las 12.30, los miembros del Parlamento entran en la Sala de Armas. Se sientan, en la medida en que el espacio lo permite, justo en frente del trono, y en sus laterales. Los ministros y los secretarios de Estado se sientan al lado izquierdo del trono. Detrás de ellos se sientan los miembros del Consejo de Estado. Los asientos de los miembros del Parlamento, los ministros y los secretarios de Estado, así como los de los miembros del Consejo de Estado se encuentran en un recinto marcado por unas discretas separaciones de madera. Con esta separación simbólica se indica que aquí está reunido el Jefe de Estado con el Parlamento y el Consejo de Estado. La presencia del Consejo de Estado se debe a la posición que adquirió el Consejo a principios del siglo pasado: un Consejo Real, la instancia más importante que asiste al Jefe de Estado. Aunque la función del Consejo de Estado ha cambiado considerablemente desde entonces, ha conservado su posición de organismo asesor más importante en la ceremonia de la Sala de Armas. Cabe recordar que según la Constitución, el Consejo de Estado puede reemplazar a la Autoridad Real en caso necesario.

Los demás asientos que no se encuentran en el centro o en el lateral izquierdo, están destinados a las demás instancias superiores del Estado, altos cargos, oficiales superiores, miembros del Poder Judicial Supremo, Comisarios de la Reina de la provincia de Holanda Meridional, el alcalde de La Haya, representantes e invitados especiales.

Un poco antes de la una, el presidente de la Reunión Plenaria, el presidente del Congreso, inicia la sesión. A continuación, nombra, de entre los miembros del Parlamento, una Comisión de Entrada y Salida de la Reina y su séquito.

El paseo hasta el Binnenhof

A la una en punto, la Reina sale del Palacio Noordeinde acompañada por otros miembros de la Casa Real, altos cargos y una escolta militar de honor y se dirige hacia el Binnenhof. La Reina hace este paseo hacia el Binnenhof en la Carroza de Oro.

La ruta hacia el Binnenhof ha cambiado en el curso de los años. Antes, el cortejo pasaba por la puerta llamada Stadhouderspoort para ir al Binnenhof. Esta puerta era lo suficientemente alta como para dejar pasar la Carroza de Oro. Al renovarse el pavimento en 1925 subió el nivel de la calzada lo que hizo que el paso fuera demasiado bajo. Por eso desde entonces la Carroza de Oro entra en el Binnenhof por el otro lado, pasando por el Mauritshuis y las puertas de Middenpoort y Grenadierspoort. Estas puertas sólo son un poco más altas que la punta de la corona de la carroza.

En el Palacio Noordeinde y en el Binnenhof hay guardias de honor y bandas de música. Desde el momento de su salida de Palacio hasta la llegada al Binnenhof se oye cada minuto una salva para que la población sepa que el Jefe de Estado está de camino hacia la Reunión Plenaria del Parlamento.

La ceremonia en la Sala de Armas

Cuando la Reina llega al Binnenhof, pone el Wilhelmus junto a la banda de música que se encuentra en la escalinata de la Sala de Armas. La Reina y los demás miembros de la Casa Real saludan la bandera y se colocan a continuación en la escalinata. Por encima de la escalinata se ha colocado un baldaquín. A la entrada de la sala, los miembros de la Casa Real son recibidos por la Comisión de Entrada y Salida. El presidente de la Reunión Plenaria anuncia, a continuación la llegada del Jefe de Estado. Para todos los presentes, ésta es la señal para ponerse de pie. La Reina se dirige al trono y pronuncia el Discurso de la Corona.

Después de que la Reina pronuncia sus últimas palabras, el Presidente exclama: ¡Viva la Reina! a lo que los presentes responden con un “¡hurra!”. La primera vez que esto ocurrió fue en 1897, cuando la joven Wilhelmina acompañó a su madre la Reina Emma. Con el acostumbrado “¡Viva la Reina!” se pone punto final a la Reunión Plenaria, que tiene carácter de ceremonia y en la que no se debate. La Comisión acompaña a sus altezas reales hasta la puerta, después de lo cual el presidente da por concluida la reunión. En el Binnenhof, la escolta está otra vez preparada cuando la Reina sale de la Sala de Armas. La comitiva vuelve al Palacio Noordeinde.

 

Casa Real
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