Koninginnedag (el Día de la Reina) es una fiesta nacional. Ese día, las Asociaciones locales de Amigos de los Orange (Oranjeverenigingen) se encargan, entre otros, de organizar a lo largo y ancho del país todo tipo de fiestas (como ferias, verbenas y mercados de baratillo) y otros acontecimientos. La Reina, acompañada de otros miembros de la Casa Real, visita cada año las fiestas del Día de la Reina que se celebran en uno o dos lugares. La visita de la Reina siempre es transmitida en directo por la televisión.
30 de abril
El Día de la Reina se celebra el 30 de abril (y, si ese día cae en domingo, el 29 de abril). El 30 de abril de 1980, con motivo de su investidura (en los Países Bajos, los
reyes no se coronan), la Reina Beatrix manifestó que quería seguir celebrando el Día de la Reina en la fecha del cumpleaños de su madre, la Reina Juliana. Durante los reinados de la Reina Guillermina y la Reina Juliana, era tradición celebrar el Día de la Reina el día del cumpleaños de la Reina, respectivamente el 31 de agosto y el 30 de abril. La Reina Beatrix quiso rendir un tributo a su madre al decidir seguir celebrando el Día de la Reina en la fecha del cumpleaños de la Reina Juliana.
El Día de la Princesa
El 31 de agosto de 1889, el cumpleaños de la Princesa Guillermina, se celebró por primera vez el Día de la Princesa (Prinsessedag), el antecesor del Día de la Reina. La iniciativa de la celebración fue tomada por los liberales, que pretendían que la fiesta sirviera para resaltar la unidad nacional y, de esta forma, reforzar la unidad entre sus propios adeptos. El Día de la Princesa sustituyó a las fiestas locales de la cosecha, que se celebraban a finales del verano. El primer Día de la Reina se celebró tras el fallecimiento del Rey Guillermo III, en 1890.
La Reina Guillermina
Como el Día de la Reina también era el último día de las vacaciones escolares tradicionales, rápidamente se convirtió en un día festivo para los niños. La celebración de este día recibió un impulso especial en 1902, después de una grave enfermedad de la Reina Guillermina. La noticia de su mejoría se recibió con grandes muestras de alegría y, de esta forma, la celebración del Día de la Reina se transformó en una auténtica fiesta popular. Por lo demás, ni la Reina ni su familia asistía a las festividades del Día de la Reina, a no ser que existiera alguna razón especial, como el quincuagésimo cumpleaños de la Reina en 1930.
La Reina Juliana
En los tiempos en que la Reina Emma, la madre de la Reina Guillermina, pasaba los veranos en el Palacio de Soestdijk, era costumbre que los habitantes de la vecina ciudad de Baarn le llevaran un obsequio floral el día de su cumpleaños (el 2 de agosto). Tras su matrimonio, la Princesa Juliana se trasladó al Palacio de Soestdijk y continuó la tradición iniciada por su abuela para la celebración de su cumpleaños (el 30 de abril). Con la investidura de Juliana como Reina de los Países Bajos, el Día de la Reina se trasladó automáticamente al 30 de abril y el inicial desfile floral creció hasta convertirse en una manifestación nacional. Desde mitad de los años 50, se transmitió por televisión el desfile por delante de la escalinata del Palacio de Soestdijk. Durante el reinado de la Reina Juliana fue convirtiéndose en algo cada vez más habitual que todo el mundo tuviera libre el Día de la Reina y el 30 de abril acabó convirtiéndose en fiesta nacional.
La Reina Beatrix
Tal y como ya se ha dicho, la Reina Beatrix, rindiendo un tributo a su madre, decidió en 1980 que el Día de la Reina siguiera celebrándose el 30 de abril. Pero cambió la forma de la celebración al viajar por el país y visitar las festividades en uno o dos lugares cada año.